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Una nueva amenaza parece cernirse sobre miles de niños en Iberoamérica y posiblemente sobre muchos hijos de mujeres inmigrantes o viajeras que hayan estado durante la gestación en países o zonas de alta endemia. En Noviembre del 2015, el Ministerio de Salud de Brasil señaló que estaba habiendo un incremento inusual de recién nacidos con microcefalia, inicialmente en el noreste del país.

Este brote epidémico de microcefalia coincidió unos pocos meses después de la introducción del virus Zika (ZIKV) en Brasil, lo que generó inmediatamente preguntas acerca de la posible relación de esta infección y la microcefalia. Poco después, el 17 de Noviembre del 2015, dicho ministerio de salud refirió la presencia de ZIKV-RNA en muestras de líquido amniótico de dos mujeres cuyos fetos presentaban microcefalia. Ambas mujeres habían presentado signos de infección por ZIKV. Algo más tarde, el Ministerio brasileño confirmó que se había obtenido genoma del virus en muestras de sangre y tejido de un recién nacido que presentó microcefalia y otras malformaciones congénitas y que falleció tras el nacimiento. Más recientemente, se ha aislado el ZIKV en el tejido cerebral de un feto con microcefalia, agiria, hidrocefalia y calcificaciones multifocales, hijo de una mujer con infección sintomática durante el primer trimestre del embarazo.

Aunque esta evidencia, puede ser considerada no completamente demostrativa de la relación causal entre la infección fetal por ZIKV y la microcefalia, es lo suficientemente fuerte para considerar que el ZKIV está detrás de los ya cientos de recién nacidos referidos con microcefalia en Brasil.

Esta infección es un enfermedad viral causada por un flavivirus, el ZIKV, que es transmitida por un mosquito. En adultos la infección en muchas ocasiones es asintomática, pero cuando es sintomática el cuadro clínico es leve, dura entre 2 y 7 días y se caracteriza por fiebre, rash cutáneo, artralgias y conjuntivitis. Se ha descrito un brote epidémico de síndrome Guillain-Barré en la Polinesia Francesa coincidiendo con un brote de ZIKV y este brote también se referido ahora en Brasil, de aquí que la relación entre ambos eventos esté siendo investigada. No obstante, la infección por ZIKV hubiese transcurrido como una leve alarma sino fuese por la fuerte sospecha de que esta infección tiene graves consecuencias para el desarrollo del cerebro fetal. Las anomalías cerebrales descritas en los recién nacidos posiblemente infectados son lesiones destructivas y teratogénicas como: microcefalia, calcificaciones intracraneales, alteraciones de la migración neuronal, hipoplasia cerebelosa. De confirmarse definitivamente la relación entre alteración del desarrollo cerebral y la infección fetal por ZIKV habrá de añadirse la Z al acrónimo TORCH.

El marcado impacto que conllevan las alteraciones descritas en el desarrollo cognitivo, así como la enorme carga sobre la familia y la comunidad, junto con su posible carácter epidémico, determinan la alarma y preocupación mundial por esta infección. Los pediatras y particularmente los dedicados a los problemas neurológicos de los neonatos, lactantes o niños, soñamos con la erradicación de aquellos problemas que roban capacidades funcionales y conllevan discapacidad permanente en los niños. La aparición de esta nueva amenaza es una noticia funesta; primero, afectará a muchísimos niños a tenor de la alta intensidad con la que está circulando la infección en Iberoamérica; segundo, la enorme carga en términos de discapacidad relevante para los niños y sus familias junto con el gran coste social y económico inherente a los trastornos del desarrollo cerebral descritos; y tercero, esta infección gravita particularmente sobre los sectores sociales más desfavorecidos y sobre muchos países con pocos recursos.

Desde la Fundación NeNe recomendamos que la mujer inmigrante o viajera que haya estado durante la gestación en zonas de alta endemia consulte con un especialista en Ginecología y Obstetricia, y si es posible, con una unidad de referencia en enfermedades tropicales importadas. Aquellas mujeres que tras viajar a países de riesgo presenten una serología positiva entre 2 y 12 semanas despues de viaje, precisan de un seguimiento ecográfico fetal estrecho, prestando particular atención al crecimiento de la cabeza, la presencia de calcificaciones intracraneales, de otras anomalías cerebrales (ventriculomegalia, trastornos de la migración) y contracturas articulares. Un aspecto preocupante y difícil, es la posibilidad de que el pánico entre las mujeres embarazadas seropositivas, conduzca a que muchas aborten aún cuando el significado de una seropositividad materna en el feto se desconoce.

Todos, los recién nacidos con evidencia documentada de infección por virus ZIKV (PCR y serología) o con microcefalia prenatal de origen no aclarado, han de ser estudiados cuidadosamente para caracterizar el impacto sobre el cerebro de su infección. Los neonatólogos, particularmente aquellos con experiencia en neurología neonatal han de estar plenamente involucrados en los grupos de trabajo multidisciplinares que se formen para establecer procesos de acción en estas mujeres gestantes o sus recién nacidos. Esta nueva amenaza sobre los niños exige impulsar y generar sin demora investigación con el fin de responder a lo mucho que no sabemos sobre esta nueva infección congénita. Es necesario establecer alianzas y sinergias que aborden investigación multidisciplinar y traslacional en los muchos aspectos que es necesario conocer de esta infección.

En el presente, los neonatólogos dedicados a los aspectos neurológicos del recién nacido, precisamos 1) de métodos diagnósticos más eficientes y certeros que los actuales; 2) conocer mejor los mecanismos patogénicos y los factores que modulan la gravedad de la infección, 3) disponer de biomarcadores de gravedad del daño cerebral y métodos pronósticos eficaces. Al igual que todos los profesionales involucrados en la asistencia de pacientes infectados o en riesgo de ZIKV, también serán necesarios tratamientos y vacunas específicas.

Alfredo García-Alix. Neonatólogo. Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona

Juan Arnáez. Neonatólogo. Hospital Universitario de Burgos

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