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Adenene se une a la memoria del Profesor Adolf Valls-i-Soler que falleció el pasado 20 de Diciembre de 2013 en Bilbao. El Dr. Valls-i-Soler fue el Jefe Clínico de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital de Cruces durante 25 años y Catedrático de Pediatría de la Universidad del País Vasco. Fue pionero en el desarrollo de la neonatología española y un gran impulsor de la investigación clínica y experimental, particularmente de la centrada en las enfermedades pulmonares del recién nacido. Además impulsó el desarrollo de redes pediátricas (EuroNeoNet) y seguridad del paciente neonatal.

Adolf es y ha sido un verdadero mentor y una gran inspiración para todos los que queremos mejorar la asistencia de los recién nacidos, especialmente para aquellos que consideramos la investigación como el medio para conseguir mejores conocimientos para los niños.

Lo primero que quiero resaltar de él es su vitalidad, curiosidad sin límite y pasión por aprender, un entusiasmo que contagiaba a los que estábamos alrededor. Adolf siempre impulsó, es más certero decir empujó, a “no quedarnos quietos” a todos los que le rodeamos en algún momento de su trayectoria profesional. No concebía la satisfacción con lo alcanzado como una justificación para detenerse y no mantener el esfuerzo permanente y continuo para ser mejores profesionales. En especial ha sido el gran impulsor de la investigación y la docencia en nuestro medio.

Yo le conocí de Jefe de Servicio y Catedrático de reconocido prestigio internacional. Estos méritos llegaron después de mucho esfuerzo, constancia, trabajo y rigor. Atrás quedaron sus primeros pasos en Barcelona, donde completó los estudios de Medicina y la especialidad de Pediatría; y también el periodo formativo en Neonatología en Washington (Georgetown University Hospital). La experiencia alcanzada durante ese periodo de formación especializada, entonces nada habitual en nuestro entorno, la aportó al Hospital de Cruces de Bilbao. Su incorporación, además de una gran dosis de entusiasmo, supuso un aluvión de nuevas ideas y el inicio de una línea de investigación en enfermedades pulmonares neonatales. Adolf perteneció a una destacada generación de profesionales que luchó por mejorar la atención pediátrica en nuestro país en los años 70 del siglo pasado, y que en el Hospital Cruces vino de la mano del Profesor Juan Rodríguez Soriano. La actividad clínica, docente e investigadora de Adolf es impresionante, deja una importante producción científica en forma de publicaciones nacionales e internacionales, libros, monografías, conferencias y es de destacar que fue revisor de 27 revistas nacionales e internacionales. Además de dirigir el grupo de investigación epidemiológico y experimental en el Hospital Universitario de Cruces, supo evolucionar a nuevas líneas de investigación, renovarse y en esta última década liderar nuevos temas como la mejora de la calidad asistencial y la investigación colaborativa en red. En este campo, Adolf fue un pionero en nuestro país al participar activamente y liderar redes de investigación tan importantes a nivel nacional e internacional como EuroNeoNet, SAMID, GRiP, etc.

Cuando yo realmente conocí a Adolf fue al comunicarle ya de adjunta mi intención de completar mi formación en Neurología Neonatal en un grupo de referencia internacional en UK. Se le iluminaron los ojos y me dio el empujón que me faltaba. Esa capacidad de entusiasmarse por nuevos proyectos ha sido el motor de su interminable lista de trabajos nacionales e internacionales. Todavía en la última reunión de ESPR en Oporto -ya jubilado oficialmente-, seguía presidiendo mesas, presentando posters y comunicaciones orales con los resultados del grupo, haciendo gala de esa energía incombustible que le caracterizaba y que conservó hasta el final.

Tuve la suerte de tener como amigo a Adolf: la mano amiga que me ofreció su apoyo en los partes más duras de mi formación en el extranjero, desde su experiencia de 5 años en Georgetown; la inspiración y la motivación a formarse bien clínicamente y como investigadores, y a aprovechar las oportunidades que nos da la vida en cada momento de manera activa.

Para terminar, resaltar que estoy segura de que Marta, su mujer, fue una pieza clave en todo lo que consiguió, gracias a su apoyo incondicional; un buen equipo. Adolf estaba muy orgulloso de su familia vasco-catalana: sus hijos y sus nietos.

Este año que la reunión de la Sociedad Europea de Investigación Pediátrica (ESPR) -de la que fue presidente- tiene lugar en su ciudad natal, Barcelona, toda la comunidad pediátrica y neonatal recordaremos a Adolf; amigo, profesor, mentor y carismático neonatólogo. Un referente que nos acompañará permanentemente en nuestra andadura personal y profesional. Siempre queda mucho por hacer. Gracias por todo, Adolf.

Cristina Uría Avellanal

Neonatóloga

Hospital de Cruces

Vizcaya, España

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