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Otro argumento más para que los neonatólogos aprendan a realizar ecografía transfontanelar.

Existe una gran variabilidad en la práctica clínica en el manejo de la hidrocefalia posthemorrágica del prematuro. Esta variabilidad es aún mayor cuando se compara el manejo de estos pacientes por parte de  neurocirujanos o neonatólogos.  Gran parte de esta variabilidad es debida al método usado en su valoración: el perímetro cefálico o el tamaño ventricular.

La medida seriada del perímetro cefálico se usa en algunas unidades como una forma objetiva de valorar la progresión de la hidrocefalia posthemorrágica a pesar de que no constan estudios sobre la variabilidad intra e interobservador de esta medida. Si bien  actualmente en la mayoría de las unidades de neonatología se utiliza la monitorización ecográfica del índice de Levene para indicar la necesidad de derivación de LCR.

En este artículo se pretende estudiar la correlación entre el perímetro cefálico y el tamaño ventricular medido mediante ecografía transfontanelar y determinar cúal de estas variables es mejor predictora de la necesidad de una derivación de LCR.

Es cierto que el diseño del estudio presenta  un gran número de limitaciones y sesgos (carácter retrospectivo, sesgo de selección al incluir sólo pacientes de un servicio terciario de neurocirugía, sesgo de información al no diferenciar ventriculomegalia por atrofia de sustancia blanca periventricular o por hidrocefalia, etc) que hacen muy discutible aceptar la conclusión respecto al mejor método para predecir la necesidad de derivación de LCR.

Para lo que sí puede ser válido, aunque con prudencia, el diseño del presente estudio es para valorar la correlación entre el perímetro cefálico y el tamaño del asta frontal ventricular medido ecográficamente; poniéndose de manifiesto, de nuevo, la mala correlación entre estas dos variables. A esta misma conclusión han llegado otros estudios previos.

A pesar de la demostrada falta de correlación entre el perímetro cefálico y el tamaño ventricular, en muchas unidades se sigue utilizando el aumento progresivo del perímetro cefálico como criterio, casi exclusivo, de indicación de derivación de LCR en casos de hidrocefalia posthemorrágica.

Hasta disponer de los resultados de los estudios de gran calidad metodológica que se están llevando a cabo actualmente, caso del  estudio ELVIS,  no dispondremos de evidencias sólidas sobre cúal es el mejor  momento para realizar la derivación del LCR.  Hasta entonces en la mayoría de las unidades se continuarán utilizando la medida seriada del perímetro cefálico y del tamaño ventricular como marcadores de la progresión de la hidrocefalia, y ello sin existir pruebas sólidas sobre el valor pronóstico de estas medidas. Por ello es fundamental la adquisición por los neonatólogos de las habilidades necesarias en ecografía cerebral que les permita valorar de forma adecuada la evolución del tamaño de los ventrículos en recién nacidos pretérmino con hemorragia intraventricular.

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